{"id":1605,"date":"2017-11-06T00:00:00","date_gmt":"2017-11-06T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/la-estructura-retorica-del-origen-de-las-especies-de-darwin-2\/"},"modified":"2020-06-21T21:26:33","modified_gmt":"2020-06-22T01:26:33","slug":"la-estructura-retorica-del-origen-de-las-especies-de-darwin","status":"publish","type":"resource","link":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/la-estructura-retorica-del-origen-de-las-especies-de-darwin\/","title":{"rendered":"La estructura ret\u00f3rica del Origen de las especies de Darwin"},"content":{"rendered":"<p><em>Por John Angus Campbell<\/em><br \/> Universidad de Memphis<\/p>\n<p>Darwin enfrent&oacute; un gran reto de persuasi&oacute;n en su obra maestra <em>El Origen de las Especies<\/em>. Como muestran ampliamente sus cuadernos de notas (1837-1839), desde las etapas m&aacute;s tempranas de su teor&iacute;a Darwin pensaba mucho en el problema de la persuasi&oacute;n. El Origen de las Especies puede seccionarse en cinco partes: 1) la introducci&oacute;n explica como se le ocurri&oacute; a Darwin su teor&iacute;a y bosqueja estructura de &eacute;sta; 2) los primeros cuatro cap&iacute;tulos explican los elementos de la teor&iacute;a: selecci&oacute;n, variaci&oacute;n, competencia y la resultante adaptaci&oacute;n diferencial; 3) el quinto cap&iacute;tulo explica la herencia; 4) los cap&iacute;tulos 6 al 13 comprenden la sustancia del libro, a la vez que refutan las objeciones a la teor&iacute;a y confirman el caso de Darwin; y 5) el cap&iacute;tulo catorce resume el argumento de Darwin. Con un poco de libertad en el cap&iacute;tulo cinco, el <em>Origen de las Especies<\/em> sigue a grandes rasgos el patr&oacute;n de cinco partes de los discursos cl&aacute;sicos compuestos por <em>un<\/em><em>exordiama<\/em>, que coloca al juez en un estado mental favorable, una narraci&oacute;n, que proporciona el fondo necesario para el argumento, <em>una confirmaci&oacute;n y una refutaci&oacute;n<\/em>, dise&ntilde;adas para apoyar la tesis propia y refutar las de los oponentes respectivamente (el orden de estos elementos es variable y pueden mezclarse seg&uacute;n las circunstancias) y una peroraci&oacute;n, que resume el argumento.<\/p>\n<p>M.J.S. Hodge ha argumentado que, aunque el patr&oacute;n es m&aacute;s claro en el <em>Bosquejo<\/em> de 1842 y en el <em>Ensayo<\/em> de 1844 (los primeros bosquejos de lo que m&aacute;s tarde se convertir&iacute;a en el <em>Origen de las Especies<\/em>), la obra maestra de Darwin sigue la l&oacute;gica de <em>vera causa<\/em> (de aqu&iacute; en adelante VC) establecida por Newton y ratificada por John Herschel en su <em>Discurso Preliminar<\/em> (1830). Seg&uacute;n el principio VC, para establecer una &#8220;causa verdadera&#8221; -y esto es lo que Darwin deseaba hacer con la selecci&oacute;n natural- uno debe mostrar tres cosas: 1) que la causa existe independientemente del fen&oacute;meno en cuesti&oacute;n; 2) que la causa tiene la capacidad de producir el efecto; 3) que la causa es responsable del efecto. Aunque los elementos no est&aacute;n muy bien definidos, uno puede ver el patr&oacute;n VC en los cap&iacute;tulos del <em>Origen de las Especies<\/em>. El primer cap&iacute;tulo &#8220;Variaci&oacute;n bajo domesticaci&oacute;n&#8221; establece la existencia de la selecci&oacute;n independientemente de la naturaleza en las pr&aacute;cticas del criador dom&eacute;stico. El segundo y tercer cap&iacute;tulos establecen la variaci&oacute;n y la lucha por la existencia como principio activo en la naturaleza. Apoy&aacute;ndose en el material sobre la herencia presentado en el quinto cap&iacute;tulo, el cuarto cap&iacute;tulo argumenta que la causa es capaz de producir descendientes diferentes a sus padres. El resto del libro asegura que es m&aacute;s plausible aceptar la selecci&oacute;n natural como causa verdadera de la variaci&oacute;n, diversidad y divergencia de las especies que la teor&iacute;a recibida que no ofrece ninguna explicaci&oacute;n f&iacute;sica adecuada.<\/p>\n<p>Como incluso este breve bosquejo indica, la tarea de Darwin no es s&oacute;lo convencer a sus lectores de lo que llamamos &#8220;evoluci&oacute;n&#8221;. El concepto que Darwin llam&oacute; &#8220;descendiente con modificaci&oacute;n&#8221; se hab&iacute;a conocido desde la antig&uuml;edad, fue defendido por su abuelo Erasmo (<em>Zoonomia<\/em>, 1794-96) y por el cient&iacute;fico franc&eacute;s Lamarck (<em>Philosophie Zoologic<\/em>, 1809) y conocido por el p&uacute;blico parcialmente a trav&eacute;s de la refutaci&oacute;n que Charles Lyell hizo de &eacute;l en el segundo volumen de sus <em>Principios de Geolog&iacute;a<\/em> (1831-33). La mayor&iacute;a de los victorianos letrados (incluyendo a Florence Nightingale y Abraham Lincoln) conocieron la evoluci&oacute;n no a trav&eacute;s de estas fuentes t&eacute;cnicas, sino de los <em>Vestigios de la Historia Natural de la Creaci&oacute;n<\/em>, un libro sensacionalista de &eacute;xito repentino publicado an&oacute;nimamente en 1844 por el publicista escoc&eacute;s Robert Chambers. Sin embargo, Darwin no s&oacute;lo argument&oacute; que las especies cambiaron a trav&eacute;s del tiempo, sino que la selecci&oacute;n natural -con una dosis variable de otros factores como la herencia de caracter&iacute;sticas adquiridas- explicaba cient&iacute;ficamente ese cambio.<\/p>\n<p>En relaci&oacute;n con nuestras expectativas ordinarias de exposici&oacute;n cient&iacute;fica, es evidente que el <em>Origen de las Especies<\/em>, aun en sus secciones m&aacute;s exigentes (por ejemplo, la parte media del cap&iacute;tulo cuatro), es ret&oacute;rico en un sentido m&aacute;s popular que profesional. El libro est&aacute; escrito en lenguaje coloquial para que lo entiendan los principiantes. S&oacute;lo en algunas secciones es abstracto y con frecuencia es muy metaf&oacute;rico y dif&iacute;cilmente est&aacute; libre de juicios de valor. Piense en el t&iacute;tulo: Sobre el <em>Origen de las Especies<\/em><em>mediante la Selecci&oacute;n Natural<\/em>, o la <em>Preservaci&oacute;n<\/em><em>de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Existencia<\/em>. El mismo t&eacute;rmino &#8220;selecci&oacute;n&#8221; implica que la conciencia es una personificaci&oacute;n; &#8220;razas favorecidas&#8221; suena inc&oacute;modamente cercano al racismo a los o&iacute;dos postmodernos; y &#8220;lucha por la existencia&#8221; suena como a guerra, a un deporte de competencia, o a ambos. Uno debe tener en cuenta que hab&iacute;a pocos cient&iacute;ficos &#8220;profesionales&#8221; en la &eacute;poca de Darwin, y que seg&uacute;n las normas actuales incluso Darwin fue un aficionado.&nbsp; La palabra &#8220;cient&iacute;fico&#8221; fue acu&ntilde;ada en 1840 por el mentor de Darwin en Cambridge, William Whewell (<em>Filosof&iacute;a de las Ciencias Inductivas<\/em>, Vol. 1, p. 113).<\/p>\n<p>No exageramos al decir que el fondo del <em>Origen de las Especies<\/em> es la teolog&iacute;a naturalista -la creencia de que el universo manifiesta el tipo y orden que uno esperar&iacute;a de la mente m&aacute;s que de la autosuficiencia material. La primera vez que el <em>Origen de las Especies<\/em> invoca esta tradici&oacute;n es en su solapa con una cita de William Whewell (<em>Tratado Bridgewater<\/em>, 1833). Una segunda cita es de <em>Avance del Aprendizaje<\/em>, de Francis Bacon (1605), la cual insta a los lectores a ser igualmente versados en filosof&iacute;a que en Biblia. Una tercera cita de la <em>Analog&iacute;a de la Religi&oacute;n<\/em> de Butler (1736) distingue ley natural de milagro con base en la velocidad y regularidad de ocurrencia. Esta &uacute;ltima cita fue agregada a la tercera edici&oacute;n del <em>Origen de las Especies<\/em> por haber sido mencionada en el panfleto de Asa Gray, siguiendo la tabla de contenido, y la cual Darwin suscribi&oacute; financieramente, reconciliando la selecci&oacute;n natural con la teolog&iacute;a natural. En estos primeros ejemplos, as&iacute; como en todo el libro, Darwin se esfuerza mucho por decir que la explicaci&oacute;n mediante causas &#8220;secundarias&#8221; no es m&aacute;s imp&iacute;a en la biolog&iacute;a que en la f&iacute;sica, la geolog&iacute;a o la qu&iacute;mica.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;c&oacute;mo va Darwin a hacer buena su declaraci&oacute;n de que la ley natural puede producir las &#8220;peripecias&#8221; que relacionamos con el dise&ntilde;o inteligente? San Agust&iacute;n, sin ser un alevoso ret&oacute;rico, observ&oacute; que nadie cree algo sin considerar primero que es cre&iacute;ble. Los primeros cuatro cap&iacute;tulos del Origen de las Especies proporcionan un ejemplo excelente de este principio: 1) &#8220;Variaci&oacute;n bajo domesticaci&oacute;n&#8221;; 2) &#8220;Variaci&oacute;n bajo naturaleza&#8221;; 3) &#8220;Lucha por la existencia&#8221;; y 4) &#8220;Selecci&oacute;n natural&#8221;. Juntos, estos cap&iacute;tulos son una escalera que conduce de lo conocido a lo desconocido -de lo incuestionable a lo rebatible. La clave psicol&oacute;gica del persuasivo esfuerzo de Darwin es que antes de empezar las partes verdaderamente t&eacute;cnicas de su argumento capacita a sus lectores para aceptar la posibilidad de sus creencias mediante una serie de premisas conocidas y poco controversiales. Aunque Darwin podr&iacute;a haber ilustrado su primer cap&iacute;tulo con plantas y animales ex&oacute;ticos, lo que hace es llevar al lector a una granja brit&aacute;nica. Mezclando la celebraci&oacute;n patri&oacute;tica de las habilidades de los criadores de animales y trabajadores de viveros con ejemplos detallados de su trabajo, Darwin muestra que las plantas y animales dom&eacute;sticos est&aacute;n muy alejados de sus equivalentes salvajes o que hay pocos de estos. Enfatiza que la diferencia se debe a la habilidad de los criadores, practicada met&oacute;dicamente durante generaciones. Con su observaci&oacute;n de que lo que sus compatriotas y otros europeos han elevado a arte de altos vuelos fue practicado inconscientemente desde tiempos inmemoriales por &#8220;salvajes&#8221; que favorec&iacute;an a sus mejores animales y plantas sin pensarlo demasiado, Darwin se ha colocado a s&iacute; mismo en la posici&oacute;n de poder explicar c&oacute;mo procesos no discernidos pueden producir efectos que parecen dise&ntilde;ados.<\/p>\n<p>En el cap&iacute;tulo dos se argumenta que aunque la cruza dom&eacute;stica se apoya en la variaci&oacute;n natural, la variaci&oacute;n es omnipresente en la naturaleza. Darwin advierte que la variaci&oacute;n es tan persistente en la naturaleza que los taxonomistas distinguidos con frecuencia no se ponen de acuerdo d&oacute;nde termina una variedad y empieza una especie. Utilizando una analog&iacute;a industrial, Darwin asegura que debido a que los g&eacute;neros m&aacute;s grandes tienen m&aacute;s especies, un g&eacute;nero grande puede considerarse como una &#8220;f&aacute;brica&#8221; (p. 56) de especies. Tambi&eacute;n cambia el significado de los t&eacute;rminos &#8220;variedad&#8221; y &#8220;especie&#8221; redefiniendo una &#8220;especie&#8221; como una &#8220;variedad m&aacute;s o menos permanente&#8221; y una variedad como &#8220;una especie incipiente&#8221; (p. 51-54).<\/p>\n<p>El cap&iacute;tulo tres &#8220;Lucha por la existencia&#8221;, presenta la exposici&oacute;n que Darwin hace de Malthus, y es una de las apuestas m&aacute;s fuertes del libro. Dependiendo del &eacute;xito que Darwin tenga en ubicar su tesis en el repertorio de vivencias del lector, cabr&aacute; la posibilidad de que &eacute;ste haga la transici&oacute;n entre considerar a los organismos como producto de la atenci&oacute;n o como resultado de procesos materiales no guiados. Despu&eacute;s de una hueste de interesantes ejemplos provenientes de la naturaleza y la domesticaci&oacute;n, Darwin termina el cap&iacute;tulo pidiendo al lector que imagine qu&eacute; tipo de variaci&oacute;n se necesitar&iacute;a para llevar a una planta m&aacute;s all&aacute; de sus l&iacute;mites conocidos. Habiendo ensayado muchas sugerencias del cap&iacute;tulo, Darwin concluye que el resultado se este experimento mental debiera ense&ntilde;arnos cu&aacute;n poco sabemos sobre variaci&oacute;n y herencia. La confesi&oacute;n de ignorancia de Darwin podr&iacute;a leerse igualmente como un resumen de su tesis. Dada la cantidad de los ejemplos de Darwin, sin mencionar el encanto de su exposici&oacute;n, un lector que haya empezado el cap&iacute;tulo sin ninguna idea de c&oacute;mo podr&iacute;a haberse originado la novedad biol&oacute;gica, termina con abundantes pistas.<\/p>\n<p>En el cap&iacute;tulo cuatro &#8220;Selecci&oacute;n natural&#8221;, a la que Darwin llam&oacute; &#8220;la piedra angular de mi arco&#8221;, se desarrolla la m&aacute;xima de que la naturaleza puede mejorar lo que el hombre puede hacer. El pasaje principal, uno de los m&aacute;s coloridos y celebrados del <em>Origen de las Especies<\/em>, es la personificaci&oacute;n m&aacute;s famosa de Darwin: &#8220;la selecci&oacute;n natural escudri&ntilde;a cada d&iacute;a y cada hora, en todo el mundo, cada variaci&oacute;n, incluso la m&aacute;s peque&ntilde;a, rechazando lo malo, preservando todo lo bueno y agregando a&uacute;n m&aacute;s&#8230;&#8221; (p. 84). En esta descripci&oacute;n, la selecci&oacute;n natural puede leerse en dos formas. Si uno lee su personificaci&oacute;n como puramente figurativa podemos ver que Darwin est&aacute; describiendo un proceso no dirigido basado parcialmente en la variaci&oacute;n natural, en condiciones ambientales cambiantes, en las leyes de poblaci&oacute;n de Malthus y en los alcances hereditarios e inimaginables del tiempo. Le&iacute;da de otra forma la figura de Darwin sugiere, como algunos lectores infieren err&oacute;neamente, una fuerza (&iquest;o mano divina?) que gu&iacute;a el proceso mediante una sabidur&iacute;a m&aacute;s grande que la humana. Como se lea, la figura compleja junta lo que el lector ha aprendido de los criadores que trabajan en operaciones dom&eacute;sticas y lo que se conoce de las propias operaciones de la naturaleza. En varios pasajes, Darwin trata de cambiar para su propio provecho la relaci&oacute;n tradicional de la ciencia y la teolog&iacute;a natural. En el cap&iacute;tulo cinco Darwin dice que la creaci&oacute;n especial hace &#8220;las obras de Dios una mera burla y decepci&oacute;n&#8221; (p. 167). En el cap&iacute;tulo final afirma: &#8220;hay grandeza en esta perspectiva de la vida en que sus varios poderes han sido soplados originalmente sobre unas cuantas formas o una&#8230;&#8221; (p. 490). En la tercera edici&oacute;n agreg&oacute;: &#8220;soplados por el Creador&#8221;. Aunque Darwin admite haberse &#8220;arrastrado&#8221; a un &#8220;lenguaje pentat&eacute;utico&#8221; en esta secci&oacute;n final, aparte de una risa burlona acerca de un pasaje ocasional, el argumento del dise&ntilde;o se ha desvanecido del mundo de Darwin.<\/p>\n<p>Aunque las limitaciones de espacio no permiten hacer una presentaci&oacute;n m&aacute;s elaborada de los principales elementos del persuasivo atractivo de Darwin, estos ya est&aacute;n asentados hacia el final de las primeras p&aacute;ginas del cuarto cap&iacute;tulo. En el cuerpo de la obra, cuando el avance se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil -y para el cr&eacute;dito eterno de Darwin, &eacute;l incluy&oacute; en su obra todas las objeciones que se le ocurrieron- por lo general Darwin apela al ejemplo de los criadores para convencer al lector de que el trabajo que necesitan de la selecci&oacute;n natural es concebible, posible o probable. Dados los tremendos logros de los criadores dom&eacute;sticos (en s&oacute;lo unos cuantos cientos de a&ntilde;os) y considerando el alcance omnipotente de la naturaleza y la enorme cantidad de tiempo de que &eacute;sta dispone, Darwin insta repetidamente a sus lectores a considerar &iquest;qu&eacute; no podr&iacute;a la naturaleza haber logrado por s&iacute; misma? Mucho antes del final del Origen de las Especies, si no para todos los lectores por lo menos para la minor&iacute;a que comunicar&iacute;a el legado de Darwin, la cuesti&oacute;n ya no era ret&oacute;rica.<\/p>\n<p>_____________<\/p>\n<p>RESUMEN BIOGR&Aacute;FICO<\/p>\n<p>John Angus Campbell es profesor asociado de la Universidad de Memphis. Hasta su reciente retiro fue profesor y director del programa de maestr&iacute;a del Departamento de Comunicaci&oacute;n. Fue presidente, y hoy es el segundo vicepresidente de la Asociaci&oacute;n Norteamericana para la Ret&oacute;rica de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a y uno de los fundadores de la ret&oacute;rica de la ciencia como subdisciplina acad&eacute;mica. Junto con Stephen C. Meyer es co-editor y autor de <em>Darwin, Design and American Public Education<\/em> [Darwin, Dise&ntilde;o y Educaci&oacute;n P&uacute;blica Norteamericana], publicado por Michigan State University Press. Ha escrito muchos ensayos y cap&iacute;tulos de libros acerca de la estrategia y estructura del <em>Origen de las Especies<\/em> de Darwin.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por John Angus Campbell Universidad de Memphis Darwin enfrent&oacute; un gran reto de persuasi&oacute;n en su &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/la-estructura-retorica-del-origen-de-las-especies-de-darwin\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">La estructura ret\u00f3rica del Origen de las especies de Darwin<\/span> Read More &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_oasis_is_in_workflow":0,"_oasis_original":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}}},"tags":[],"channels":[],"topics":[22,44],"languages":[],"class_list":["post-1605","resource","type-resource","status-publish","hentry","resource_type-article","topics-apologetics-spanish","topics-science-apologetics-spanish"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.0 (Yoast SEO v24.0) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La estructura ret\u00f3rica del Origen de las especies de Darwin - Apologetics<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/la-estructura-retorica-del-origen-de-las-especies-de-darwin\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La estructura ret\u00f3rica del Origen de las especies de Darwin\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por John Angus Campbell Universidad de Memphis Darwin enfrent&oacute; 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