{"id":1612,"date":"2017-11-03T00:00:00","date_gmt":"2017-11-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/josefo-y-jesus-2\/"},"modified":"2020-06-21T21:26:46","modified_gmt":"2020-06-22T01:26:46","slug":"josefo-y-jesus","status":"publish","type":"resource","link":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/josefo-y-jesus\/","title":{"rendered":"Josefo y Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Paul L. Maier<\/em>, profesor Russell H. Seibert de Historia Antigua en la Universidad del Oeste de Michigan<\/p>\n<p>Flavio Josefo (37 d.C. &#8211; c. 100) fue un historiador jud&iacute;o nacido en Jerusal&eacute;n cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s en la misma ciudad. Debido a su proximidad con Jes&uacute;s en tiempo y espacio, sus escritos tienen la calidad de testigo casi ocular porque se relacionan con todo el entorno cultural de la era del Nuevo Testamento. Pero su alcance es mucho m&aacute;s amplio, ya que engloban tambi&eacute;n el mundo del Antiguo Testamento. Sus dos mayores obras son <em>Antig&uuml;edades Jud&iacute;as<\/em>, que revela la historia hebrea desde la Creaci&oacute;n hasta el inicio de la gran guerra con Roma en el a&ntilde;o 66 d.C., y <em>La Guerra de los Jud&iacute;os<\/em>, la cual aunque escrita antes registra la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n y la ca&iacute;da de Masada en el a&ntilde;o 73 d.C.<\/p>\n<p>Josefo es la principal fuente, y la m&aacute;s completa, de la historia jud&iacute;a que haya sobrevivido desde la antig&uuml;edad, conservada pr&aacute;cticamente intacta a pesar de su gran extensi&oacute;n (el equivalente a 12 vol&uacute;menes). Debido al apoyo que recibi&oacute; de los emperadores flavianos en Roma -Vespasiano, Tito y Domiciano- Josefo pudo incluir una cantidad incre&iacute;ble de detalles en sus registros, un lujo negado a los escritores del evangelio, quienes parecen haber estado limitados a un rollo cada quien debido a que los primeros cristianos no eran ricos. As&iacute;, Josefo siempre ha sido considerado como una fuente extrab&iacute;blica muy importante, ya que sus escritos no solamente se relacionan bien con el Antiguo y el Nuevo Testamento, sino que con frecuencia proporcionan informaci&oacute;n adicional acerca de personalidades como Herodes el Grande y su dinast&iacute;a, Juan Bautista, Santiago el medio hermano de Jes&uacute;s, los sumos sacerdotes An&aacute;s y Caif&aacute;s y su clan, y Poncio Pilato, entre otros.<\/p>\n<p>Con este entorno, era de esperarse que se refiriera a Jes&uacute;s de Nazaret, y lo hace -dos veces, de hecho. En <em>Antig&uuml;edades<\/em> 18:63 -a la mitad de su relato sobre Poncio Pilato (26-36 d.C.)- Josefo hace la m&aacute;s extensa referencia <em>secular<\/em> a Jes&uacute;s que aparezca en cualquier fuente del primer siglo. M&aacute;s tarde, cuando relata sucesos de la administraci&oacute;n del gobernador romano Albino (62-64 d.C.) en <em>Antig&uuml;edades<\/em> 20:200, nuevamente menciona a Jes&uacute;s en conexi&oacute;n con la muerte de su medio hermano, Santiago el Justo de Jerusal&eacute;n. Estos pasajes, junto con otras referencias extrab&iacute;blicas y no cristianas a Jes&uacute;s en fuentes seculares del primer siglo -entre ellas T&aacute;cito (<em>Anales<\/em> 15:44), Suetonio (<em>Claudio<\/em> 25) y Plinio el Joven (<em>Carta a Trajano<\/em>)- prueban definitivamente que cualquier negaci&oacute;n de la historicidad de Jes&uacute;s es puro sensacionalismo producido por gente desinformada o deshonesta.<\/p>\n<p>Debido a que las citadas referencias a Jes&uacute;s son vergonzosas para tal tipo de personas, han sido atacadas por siglos, especialmente los dos casos de Josefo, lo que ha provocado la aparici&oacute;n de una gran cantidad de libros acad&eacute;micos. Estas referencias constituyen el bloque m&aacute;s grande de pruebas del primer siglo a favor de la existencia de Jes&uacute;s fuera de las fuentes b&iacute;blicas o cristianas, y bien pueden ser la raz&oacute;n de que las vastas obras de Josefo hayan sobrevivido casi intactas a trav&eacute;s de los siglos, siendo que otras grandes obras de la antig&uuml;edad se perdieron en su totalidad. Examinemos cada una de ellas.<\/p>\n<p><strong>Antig&uuml;edades 18:63<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>El texto est&aacute;ndar de Josefo dice as&iacute;:<\/p>\n<p>Por ese tiempo vivi&oacute; Jes&uacute;s, un hombre sabio, si en verdad uno debe llamarlo hombre. Porque realiz&oacute; hechos extraordinarios y fue maestro de quienes aceptaron felizmente la verdad. Se gan&oacute; a muchos jud&iacute;os y griegos. Era el Mes&iacute;as. Cuando fue acusado por los hombres m&aacute;s importantes de nuestro pueblo, y Poncio Pilato lo conden&oacute; a ser crucificado, quienes originalmente hab&iacute;an llegado a amarlo no cesaron de hacerlo; porque se les apareci&oacute; al tercer d&iacute;a, restaurado a la vida, como los profetas de la Deidad hab&iacute;an predicho esta y otras incontables maravillas acerca de &eacute;l, y la tribu de los cristianos, as&iacute; llamados en honor a &eacute;l, no ha desaparecido hasta nuestros d&iacute;as. (Todas las citas de Josefo, excepto la siguiente, son de P.L. Maier, ed.\/trad. al ingl&eacute;s, <em>Josephus -The Essential Works<\/em> [Josefo: Obras Esenciales], Grand Rapids: Kregel Publications, 1994).<\/p>\n<p>Aunque este pasaje aparec&iacute;a as&iacute; ya en manuscritos del tercer siglo, el historiador cristiano Eusebio y otros eruditos a trav&eacute;s del tiempo han sospechado que hubo una interpolaci&oacute;n cristiana, pues es muy improbable que Josefo haya cre&iacute;do en Jes&uacute;s como Mes&iacute;as o en su resurrecci&oacute;n, ya que nunca se convirti&oacute; al cristianismo. Sin embargo, en 1972 el profesor Schlomo Pines de la Universidad Hebrea de Jerusal&eacute;n anunci&oacute; haber descubierto en&nbsp; las obras del historiador Agapio del siglo X una tradici&oacute;n diferente del texto del manuscrito de Josefo, que dice lo siguiente en <em>Antig&uuml;edades<\/em> 18:63:<\/p>\n<p>En ese tiempo hubo un sabio llamado Jes&uacute;s, y su conducta fue buena, y fue conocido por virtuoso. Muchas personas de entre los jud&iacute;os y las otras naciones se convirtieron en sus disc&iacute;pulos. Pilatos lo conden&oacute; a morir crucificado. Pero quienes se hab&iacute;an convertido en sus disc&iacute;pulos no abandonaron su ense&ntilde;anza. Informaron que &eacute;l se les apareci&oacute; tres d&iacute;as despu&eacute;s de haber sido crucificado y que estaba vivo. Seg&uacute;n esto, tal vez haya sido el Mes&iacute;as, de quien los profetas hab&iacute;an informado maravillas. Y la tribu de los cristianos, llamada as&iacute; en honor a &eacute;l, no ha desaparecido hasta hoy.<\/p>\n<p>Esta es claramente una forma en que un jud&iacute;o podr&iacute;a haber escrito sin ser cristiano. (Schlomo Pines, <em>An Arabic Version of the Testimonium Flavianum and its Implications<\/em> [Una Versi&oacute;n Ar&aacute;biga del Testimonio Flaviano y sus Implicaciones], Academia de Ciencias y Humanidades de Jerusal&eacute;n, 1971).<\/p>\n<p>La opini&oacute;n de los expertos respecto a <em>Antig&uuml;edades<\/em> 18:63 se divide en tres creencias b&aacute;sicas:<\/p>\n<p>1)&nbsp;El pasaje original es totalmente aut&eacute;ntico (opini&oacute;n de una minor&iacute;a);<\/p>\n<p> 2)&nbsp;Todo es una falsificaci&oacute;n cristiana (opini&oacute;n de un grupo a&uacute;n menor); y<\/p>\n<p> 3)&nbsp;El texto de Josefo que incluye material aut&eacute;ntico sobre Jes&uacute;s contiene interpolaciones cristianas (opini&oacute;n de la gran mayor&iacute;a hoy en d&iacute;a, particularmente considerando el texto agapiano -inmediatamente anterior- que no muestra signos de interpolaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Josefo debe haber mencionado a Jes&uacute;s en la versi&oacute;n aut&eacute;ntica de Antig&uuml;edades 18:63 ya que este pasaje est&aacute; presente en todos los manuscritos griegos de Josefo, y la versi&oacute;n agapiana concuerda bastante bien con su gram&aacute;tica y vocabulario en todas las dem&aacute;s partes. Adem&aacute;s, Jes&uacute;s es retratado como un &#8220;hombre sabio&#8221; [<em>sophos aner<\/em>], una frase no utilizada por los cristianos pero empleada por Josefo para referirse a personalidades como David y Salom&oacute;n.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, su declaraci&oacute;n de que Jes&uacute;s se gan&oacute; a &#8220;muchos griegos&#8221; no aparece en el Nuevo Testamento, y por tanto dif&iacute;cilmente es una interpolaci&oacute;n, sino algo que Josefo habr&iacute;a notado en su &eacute;poca. Finalmente, el hecho de que en la segunda referencia a Jes&uacute;s en <em>Antig&uuml;edades<\/em> 20:200 (que viene a continuaci&oacute;n) lo llama sencillamente el <em>Christos<\/em> [Mes&iacute;as], sin m&aacute;s explicaciones, sugiere que ya se hab&iacute;a hecho una identificaci&oacute;n previa y detallada. Si esta hubiera sido la primera menci&oacute;n, probablemente la frase habr&iacute;a sido algo como &#8220;&#8230;hermano de <em>cierto<\/em> Jes&uacute;s, a quien llamaban el Cristo&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Antig&uuml;edades 20:200<br \/><\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>Este es un pasaje muy importante, ya que tiene muchos paralelos sorprendentes con lo que sucedi&oacute; el Viernes Santo, y sin embargo parece haber sido ignorado casi por completo por los expertos revisionistas del Nuevo Testamento. Habla sobre la muerte del medio hermano de Jes&uacute;s, Santiago el Justo de Jerusal&eacute;n, en la &eacute;poca del sumo sacerdote Anano, hijo del anterior sumo sacerdote An&aacute;s y cu&ntilde;ado de Caif&aacute;s, ambos bien conocidos en los evangelios. El texto de Josefo dice as&iacute;:<\/p>\n<p>Con tal car&aacute;cter [&#8220;impulsivo y temerario&#8221; por el contexto], Anano pens&oacute; que con Festo muerto y Albino a&uacute;n en camino, &eacute;l tendr&iacute;a la oportunidad adecuada. De acuerdo con los jueces del Sanedr&iacute;n, trajo ante ellos al hermano de Jes&uacute;s llamado el Cristo, cuyo nombre era Santiago, y a ciertos otros. Los acus&oacute; de haber transgredido la ley y los entreg&oacute; para que fueran lapidados. Pero de entre los residentes de la ciudad, aquellos a quienes se les consideraba m&aacute;s justos y estrictos en la observancia de la ley, se ofendieron por esto. Por tanto, secretamente se pusieron en contacto con el rey [Herodes Agripa II], incit&aacute;ndolo a ordenar a Anano que desistiera de ese tipo de acciones, porque no ten&iacute;a justificaci&oacute;n para lo que ya hab&iacute;a hecho. Algunos de ellos incluso fueron a ver a Albino, quien estaba de camino a Alejandr&iacute;a, y le informaron que Anano no ten&iacute;a autoridad para convocar al Sanedr&iacute;n sin su consentimiento. Convencido de estas palabras, Albino escribi&oacute; en tono iracundo a Anano, amenaz&aacute;ndolo con un castigo. Y debido a esto, el rey Agripa lo destituy&oacute; del cargo de sumo sacerdote, el cual hab&iacute;a desempe&ntilde;ado durante tres meses.<\/p>\n<p>Esta segunda vez que Josefo se refiere a Jes&uacute;s no muestra manipulaci&oacute;n del texto y est&aacute; presente en todos los manuscritos. Si hubiera habido interpolaci&oacute;n cristiana aqu&iacute;, sin duda se habr&iacute;a incluido m&aacute;s material sobre Santiago y Jes&uacute;s que esta breve nota de paso. Santiago hubiera sido adornado con lenguaje elogioso y llamado &#8220;el hermano del Se&ntilde;or&#8221;, como el Nuevo Testamento lo define, en lugar de &#8220;el hermano de Jes&uacute;s&#8221;. Adem&aacute;s, el Nuevo Testamento no podr&iacute;a haber sido la fuente de Josefo porque no proporciona detalles sobre la muerte de Santiago. Que Josefo haya definido a Jes&uacute;s como aquel a &#8220;quien llamaban el <em>Christos<\/em>&#8221; es cre&iacute;ble e incluso necesario en vista de los otros veinte Jesuses que cita en sus obras.<\/p>\n<p>Consecuentemente, la gran mayor&iacute;a de los eruditos contempor&aacute;neos consideran este pasaje como genuino en su totalidad, y concuerdan con el experto en Josefa, Louis H. Feldman, y su nota a la edici&oacute;n de Josefo publicada por la Biblioteca Cl&aacute;sica de Loeb: &#8220;&#8230;pocos han dudado de la legitimidad de este pasaje sobre Santiago&#8221; (Louis H. Feldman, tr. al ingl&eacute;s, <em>Josephus, IX<\/em>; Cambridge, MA: Harvard University Press, 1965, 496).<\/p>\n<p>La preponderancia de las pruebas sugiere en&eacute;rgicamente que Josefo realmente mencion&oacute; a Jes&uacute;s en ambos pasajes. Lo hizo en una forma <em>totalmente congruente<\/em> con el retrato de Cristo en el Nuevo Testamento, y su descripci&oacute;n desde el punto de vista de un no cristiano parece notablemente justa, especialmente en vista de su bien conocida tendencia a &#8220;quemar&#8221; a los falsos Mes&iacute;as, a los que consideraba desgraciados que desviaron a la gente y provocaron la guerra contra los romanos.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, en su segunda referencia las actitudes del sumo sacerdote y el Sanedr&iacute;n contra el gobernador romano, refleja perfectamente las versiones del Evangelio en cuanto a la existencia de dos partidos opuestos en los sucesos del Viernes Santo. Y estas pruebas extrab&iacute;blicas no provienen de una fuente cristiana tendiente a hacer que los Evangelios parezcan buenos, sino de un autor jud&iacute;o que nunca se convirti&oacute; al cristianismo.<\/p>\n<p>Para un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio sobre Josefo y su importancia para la investigaci&oacute;n b&iacute;blica, por favor vea Josephus &#8211; The Essential Works [Josefo: Las Obras Esenciales] (Paul L. Maier, ed.\/trad. al ingl&eacute;s; Grand Rapids: Kregel Publications, 1994).<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Paul L. Maier, profesor Russell H. 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