{"id":1826,"date":"2007-07-23T00:00:00","date_gmt":"2007-07-23T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/dios-lo-prometio-2\/"},"modified":"2020-06-21T21:32:23","modified_gmt":"2020-06-22T01:32:23","slug":"dios-lo-prometio","status":"publish","type":"resource","link":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/dios-lo-prometio\/","title":{"rendered":"\u00bfDios lo prometi\u00f3?"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Bruce A. Little<\/em><\/p>\n<p>Al inicio de un per\u00edodo de sufrimiento, es com\u00fan que los cristianos<\/p>\n<p>soliciten oraciones y den testimonio oral de su confianza en Dios. El<\/p>\n<p>sufrimiento puede ser, entre otras cosas, una dificultad, malestar, inquietud,<\/p>\n<p>dolor, p\u00e9rdida severa o incomodidad. Esta esperanza se expresa con palabras<\/p>\n<p>como &#8220;S\u00e9 que Dios usar\u00e1 esto para Su gloria&#8221;, u otras similares. Algunos<\/p>\n<p>justifican su esperanza con pasajes b\u00edblicos donde Dios trajo bienestar durante<\/p>\n<p>una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Otros citan alg\u00fan vers\u00edculo en particular para apoyar el<\/p>\n<p>argumento de que Dios har\u00e1 algo bueno a trav\u00e9s del dolor. En cualquier caso,<\/p>\n<p>dicho argumento involucra la noci\u00f3n de que Dios cambia bendiciones por<\/p>\n<p>sufrimientos. Lo importante es ver que estos testimonios no expresan realmente<\/p>\n<p>confianza en la gracia y fortaleza de Dios. Por el contrario, son muestra de la<\/p>\n<p>confianza de que Dios traer\u00e1 algo especifico y bueno (aunque no mencionado) a<\/p>\n<p>trav\u00e9s de las penas. De hecho, hasta se llega a testificar que por eso Dios<\/p>\n<p>permite el sufrimiento. Generalmente, quienes concuerdan con esa idea alientan<\/p>\n<p>a otros a compartir ese tipo de testimonios, creyendo que denotan una fuerte y<\/p>\n<p>elogiable confianza en Dios.<\/p>\n<p>Por supuesto, los testimonios de fe en Dios siempre son bienvenidos en los<\/p>\n<p>lugares de reuni\u00f3n. Sin embargo, la verdad de las cosas es que en muchos de los<\/p>\n<p>testimonios anteriormente descritos la &#8220;esperanza en Dios&#8221; no es tanto eso,<\/p>\n<p>sino una esperanza en lo que Dios har\u00e1. Los cristianos no debemos olvidar esta<\/p>\n<p>sutil diferencia entre centrarse en Dios, o en lo que har\u00e1. Con frecuencia la<\/p>\n<p>esperanza en la acci\u00f3n de Dios nos conduce a la decepci\u00f3n, el desaliento, o<\/p>\n<p>incluso a albergar amargura contra el Creador cuando el resultado no se<\/p>\n<p>materializa como los hab\u00edamos previsto. M\u00e1s aun, mientras m\u00e1s se prolongue la<\/p>\n<p>situaci\u00f3n de sufrimiento sin llegar a una resoluci\u00f3n, m\u00e1s probabilidades habr\u00e1<\/p>\n<p>de reaccionar con decepci\u00f3n o amargura. En mis casi 30 a\u00f1os de pastor, he visto<\/p>\n<p>a muchos retirarse de la iglesia o reducir su participaci\u00f3n en la comunidad a<\/p>\n<p>lo m\u00ednimo indispensable. Algunos simplemente &#8220;se van&#8221;. Otros ocultan<\/p>\n<p>intencionalmente a la comunidad el hecho de estar decepcionados de Dios,<\/p>\n<p>mientras contin\u00faan, aparentemente, sin ning\u00fan cambio. Los cristianos de este<\/p>\n<p>ultimo caso se guardan sus dudas, pero generalmente a un costo muy alto. Con el<\/p>\n<p>paso del tiempo, la decepci\u00f3n puede muy bien debilitar su confianza en Dios, y<\/p>\n<p>por lo mismo, la vitalidad de su vida cristiana. Para el observador casual,<\/p>\n<p>todo se ve aparentemente igual, pero internamente la decepci\u00f3n ahoga la vida<\/p>\n<p>espiritual. Intelectualmente el cristiano sabe que Dios no le ha fallado, pero<\/p>\n<p>emocionalmente experimenta un abandono cuando el resultado no iguala sus<\/p>\n<p>expectativas. Se siente desilusionado o confundido respecto a c\u00f3mo se supone<\/p>\n<p>que funciona la fe en Dios.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos evitar que se decepcionen de Dios los corazones de quienes<\/p>\n<p>realmente lo aman? Sabemos que la decepci\u00f3n no es resultado de una falta de<\/p>\n<p>fidelidad de Dios durante nuestro sufrimiento. A\u00fan as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 tantos<\/p>\n<p>cristianos se decepcionan de Dios con el desenlace de sus penas? \u00bfSer\u00e1 porque<\/p>\n<p>esperan de Dios algo que nunca prometi\u00f3? Por supuesto, no todos experimentan<\/p>\n<p>esta decepci\u00f3n o confusi\u00f3n, y muchos nunca la expresan. Contin\u00faan afirmando que<\/p>\n<p>Dios tiene la raz\u00f3n, aunque su coraz\u00f3n est\u00e9 dolido por la desiluci\u00f3n y el<\/p>\n<p>desconcierto.<\/p>\n<p>Me doy cuenta de que estoy generalizando, y que lo que voy a decir no explica<\/p>\n<p>la decepci\u00f3n en todos los casos, ni implica que el desencanto ataque siempre a<\/p>\n<p>todos los cristianos. Dicho esto, creo que el principal problema es nuestra<\/p>\n<p>manera de pensar acerca de las promesas de Dios para los cristianos afligidos.<\/p>\n<p>Es com\u00fan escuchar que se sufre porque Dios ha prometido sacar algo bueno del<\/p>\n<p>dolor, y que por eso lo permite en primera instancia. Por tanto, al sufrir es<\/p>\n<p>normal que el cristiano trate de encontrar el bien oculto, porque piensa<\/p>\n<p>sinceramente que Dios lo ha prometido. Estos testimonios sinceros, sin embargo,<\/p>\n<p>revelan lo que parece ser un mal enfoque del sufrimiento. Lo que escuchamos es<\/p>\n<p>un testimonio de esperanza en lo que Dios realizar\u00e1, no de confianza en Dios,<\/p>\n<p>independientemente del resultado que pueda justificar esa confianza. Creo que<\/p>\n<p>este enfoque mal dirigido por el coraz\u00f3n origina el subsiguiente desaliento y<\/p>\n<p>decepci\u00f3n. En realidad (aunque muchos protestar\u00edan para apoyar lo contrario),<\/p>\n<p>el cristiano deriva su consuelo de lo que piensa (o espera) que Dios har\u00e1 para<\/p>\n<p>resolver su situaci\u00f3n, en lugar de sentir consuelo en Dios Mismo. Si esto es<\/p>\n<p>cierto, \u00bfc\u00f3mo podemos evitar centrarnos en el final feliz y a\u00fan as\u00ed encontrar<\/p>\n<p>descanso en Dios cuando enfrentamos experiencias dif\u00edciles y dolorosas en la<\/p>\n<p>vida?<\/p>\n<p>Para contestar esta pregunta, ser\u00e1 \u00fatil establecer una distinci\u00f3n entre dos<\/p>\n<p>tipos de testimonios: los predictivos y los reflexivos. El testimonio<\/p>\n<p>predictivo pronostica (en forma general o espec\u00edfica) lo que Dios har\u00e1 en una<\/p>\n<p>situaci\u00f3n de sufrimiento dada. El testimonio predictivo se basa en el<\/p>\n<p>resultado, y como tal se centra en lo que Dios va a hacer. En consecuencia, los<\/p>\n<p>cristianos que testifican de este modo tienden a ocuparse del desarrollo de sus<\/p>\n<p>penalidades para encontrar las bendiciones que Dios est\u00e9 enviando a trav\u00e9s del<\/p>\n<p>sufrimiento. La decepci\u00f3n surge cuando los beneficios no son visibles. El<\/p>\n<p>testimonio reflexivo escudri\u00f1a una situaci\u00f3n de sufrimiento particular, y<\/p>\n<p>se\u00f1ala algunos beneficios que hayan resultado de ella. En este caso se da<\/p>\n<p>cr\u00e9dito a Dios por traer bendiciones a trav\u00e9s del dolor y el sufrimiento. Un<\/p>\n<p>ejemplo de testimonio reflexivo ser\u00eda el de Jos\u00e9, registrado en G\u00e9nesis 50:20.<\/p>\n<p>Al final de su aventura, su testimonio fue que Dios actu\u00f3 para imponerse a las<\/p>\n<p>intenciones malvadas de sus hermanos, con la consiguiente y evidente bendici\u00f3n<\/p>\n<p>de Dios. As\u00ed se entiende cuando Jos\u00e9 garantiz\u00f3 a sus hermanos que no ten\u00edan<\/p>\n<p>nada que temer de \u00e9l. Sus palabras fueron: &#8220;Vosotros pensasteis mal para m\u00ed,<\/p>\n<p>pero Dios lo encamin\u00f3 para bien&#8221;. Sin embargo, no fue este hecho lo que motiv\u00f3<\/p>\n<p>a Jos\u00e9 a confiar en Dios a trav\u00e9s de toda su odisea, sino su temor de Dios (ver<\/p>\n<p>G\u00e9nesis 42:18). Recordemos que su testimonio viene al final, no al principio de<\/p>\n<p>su prolongada aventura (lo cual no significa que todo lo que pas\u00f3 en Egipto<\/p>\n<p>fuera malo para Jos\u00e9, si bien fue separado de su familia y soport\u00f3 algunos<\/p>\n<p>castigos injustos).<\/p>\n<p>El testimonio de Jos\u00e9 fue reflexivo, que mira hacia los hechos del pasado y<\/p>\n<p>observa c\u00f3mo obr\u00f3 Dios. Igualmente, toda persona sujeta a sufrimiento pudiera<\/p>\n<p>muy bien compartir un testimonio reflexivo, aunque cada caso puede ser<\/p>\n<p>diferente. Algunos casos pudieran ser como el de Jos\u00e9. Otros podr\u00edan ser como<\/p>\n<p>el de Pablo, con una prueba como &#8220;aguij\u00f3n en la carne&#8221; gracias a la cual, seg\u00fan<\/p>\n<p>su testimonio, aprendi\u00f3 de primera mano grandes lecciones espirituales, y<\/p>\n<p>aunque la penalidad continuaba, le bast\u00f3 con la gracia de Dios. Pero no debemos<\/p>\n<p>usar un testimonio reflexivo como base de uno predictivo. El testimonio<\/p>\n<p>reflexivo es personal. Su valor es la motivaci\u00f3n que aporta a otros al ver c\u00f3mo<\/p>\n<p>Dios obr\u00f3 en una situaci\u00f3n particular. Tambi\u00e9n nos alienta a regocijarnos con<\/p>\n<p>quien cuenta el testimonio. Pero no debemos utilizarlo para prometer a otros lo<\/p>\n<p>que Dios har\u00e1 con su sufrimiento. Si lo hacemos, los estaremos alentando<\/p>\n<p>a\u00a0 centrarse en el resultado, no en Dios, y a exponerse a una posible<\/p>\n<p>decepci\u00f3n. Entonces, \u00bfque debemos aconsejar a quienes sufren, incluy\u00e9ndonos a<\/p>\n<p>nosotros mismos? \u00bfQu\u00e9 promesas de Dios podemos se\u00f1alar a otros, y a nosotros<\/p>\n<p>mismos, que puedan apacentar al cuerpo dolorido y el coraz\u00f3n angustiado?<\/p>\n<p>Las promesas (no testimonios) que veo en la Biblia relacionadas directamente<\/p>\n<p>con el sufrimiento no est\u00e1n orientadas a los resultados. Dios ha prometido Su<\/p>\n<p>consuelo, Su misericordia y Su gracia (ver 2a Cor. 1:3-4;12:9) durante la<\/p>\n<p>prueba. Ha prometido Su presencia continua (ver Hebreos 13:5), y Su Esp\u00edritu<\/p>\n<p>nos ha sido dado para que podamos tener Su paz (ver Juan 16:33). \u00c9l ha<\/p>\n<p>establecido que nos ama y cuida de nosotros, de modo que podamos depositar<\/p>\n<p>todas nuestras cargas en \u00c9l (ver 1 Pedro 5:7). De hecho, \u00c9l nos ha provisto de<\/p>\n<p>la maravillosa promesa de la oraci\u00f3n, mediante la cu\u00e1l podemos presentar<\/p>\n<p>nuestras peticiones a \u00c9l (ver Filipenses 4:6). \u00c9stas parecen ser las promesas<\/p>\n<p>dise\u00f1adas para nuestro consuelo en medio del sufrimiento. Son promesas<\/p>\n<p>centradas en la manera en que Dios nos apacienta durante las dificultades, no<\/p>\n<p>en un desenlace agradable. La manera que Dios elija para manifestar su<\/p>\n<p>misericordia y gracia al final de la prueba deber\u00e1 dejarse a su sabidur\u00eda y<\/p>\n<p>amor. Ya que Dios es Luz, y no hay ninguna oscuridad en \u00c9l (ver 1 Juan 1:5), y<\/p>\n<p>debido a que el buen \u00e1rbol no produce fruto malo (ver Mateo 7:18), podemos<\/p>\n<p>estar seguros de que lo malo no proviene de Dios. Sin embargo, \u00c9l puede usar el<\/p>\n<p>sufrimiento en nuestras vidas para disciplinarnos cuando actuamos<\/p>\n<p>contrariamente a Su Palabra. Aun as\u00ed, si lo enfocamos adecuadamente, puede<\/p>\n<p>ayudarnos a manifestar &#8220;el fruto apacible de justicia&#8221; (ver Hebreos 12:11). En<\/p>\n<p>este caso, mucho depende de la manera en que el cristiano responda a la<\/p>\n<p>disciplina. Si resiente el sufrimiento y no acepta la gracia de Dios, su vida<\/p>\n<p>puede llenarse de amargura (ver Hebreos 12:15).<\/p>\n<p>Lo que tenemos que ofrecer al coraz\u00f3n desfallecido, fatigado o angustiado,<\/p>\n<p>es que El Padre celestial desea consolarnos y darnos la gracia para sostenernos<\/p>\n<p>a trav\u00e9s de los tiempos dif\u00edciles y dolorosos. Su Palabra durante el<\/p>\n<p>sufrimiento se centra en la naturaleza del cuidado que Dios tiene de nosotros<\/p>\n<p>durante nuestro sufrimiento, y en alguna bendici\u00f3n que puede darnos durante el<\/p>\n<p>tiempo de prueba. Con esto no queremos decir que Dios nunca nos traiga<\/p>\n<p>bienestar a trav\u00e9s del dolor, por que s\u00ed lo hace. El tema es nuestro enfoque<\/p>\n<p>del sufrimiento. En lugar de buscar la bendici\u00f3n resultante de la aflicci\u00f3n,<\/p>\n<p>debemos buscar a Dios y recibir Su consuelo, misericordia y gracia por Sus<\/p>\n<p>propios m\u00e9ritos. Con este enfoque nunca nos decepcionaremos de Dios aun cuando<\/p>\n<p>hubi\u00e9ramos preferido un desenlace diferente. Dado este enfoque, al inicio de la<\/p>\n<p>prueba podemos testificar que buscamos a Dios y Su consuelo, misericordia y<\/p>\n<p>gracia para que nos gu\u00eden y fortalezcan en medio de lo que enfrentamos. Al<\/p>\n<p>final de la prueba (si existe un final), probablemente seremos capaces de<\/p>\n<p>ofrecer un testimonio reflexivo que hable de alguna bendici\u00f3n proveniente del<\/p>\n<p>sufrimiento. Pudiera ser alg\u00fan logro alrededor nuestro, como en el caso de<\/p>\n<p>Jos\u00e9, o un caso de madurez espiritual proveniente de haber experimentado las<\/p>\n<p>maravillas del consuelo de Dios de una manera especial, como en el testimonio<\/p>\n<p>de Job (ver Job 42:1-6), o del ap\u00f3stol Pablo (ver 2 Cor. 12:9-10). En cualquier<\/p>\n<p>caso, tal testimonio glorificar\u00e1 a Dios y alentar\u00e1 a los hermanos, pero no debe<\/p>\n<p>usarse para animar a otros creyentes a concentrarse en el resultado del<\/p>\n<p>sufrimiento; pues eso abre la puerta a una ola de decepci\u00f3n m\u00e1s delante.<\/p>\n<p>En resumen, nunca debemos permitir que los testimonios reflexivos se<\/p>\n<p>conviertan en testimonios predictivos, pues quitar\u00edamos el enfoque a Dios para<\/p>\n<p>ponerlo en los beneficios del sufrimiento. Una motivaci\u00f3n persistente en medio<\/p>\n<p>del dolor es el resultado de centrarnos en el Padre celestial que desea<\/p>\n<p>guiarnos con misericordia y gracia en medio del sufrimiento. Debemos ser como<\/p>\n<p>Job de viejo, quien no se centr\u00f3 en el resultado, sino en Dios mismo, como lo<\/p>\n<p>revel\u00f3 cuando exclam\u00f3: &#8220;Aunque \u00c9l me matare, en \u00c9l esperar\u00e9&#8221; (ver Job 13:15,<\/p>\n<p>RV). Entonces nuestro consuelo y comprensi\u00f3n del sufrimiento no se derivar\u00e1 de<\/p>\n<p>nuestras expectativas y los resultados, sino de Dios que es bueno con Sus hijos<\/p>\n<p>en todos Sus caminos. Si \u00e9ste es nuestro enfoque, la decepci\u00f3n deja de tener<\/p>\n<p>ventaja sobre nosotros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Bruce A. 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