{"id":1868,"date":"2006-08-12T00:00:00","date_gmt":"2006-08-12T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal-2\/"},"modified":"2020-06-21T21:33:30","modified_gmt":"2020-06-22T01:33:30","slug":"debe-venir-un-bien-de-todo-mal","status":"publish","type":"resource","link":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/","title":{"rendered":"\u00bfDebe venir un bien de todo mal?"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Bruce A. Little<\/em><\/p>\n<p>Era una ma\u00f1ana clara de oto\u00f1o y yo estaba arreglando mi oficina, a la que me<\/p>\n<p>hab\u00eda cambiado apenas unos d\u00edas antes. Mi peque\u00f1o televisor de escritorio<\/p>\n<p>estaba sintonizado en un programa llamado Hoy cuando un corte informativo<\/p>\n<p>anunci\u00f3 que un avi\u00f3n se acababa de estrellar contra una de las torres del<\/p>\n<p>Centro Mundial del Comercio. Yo, junto con millones de personas en todos los<\/p>\n<p>Estados Unidos, mir\u00e9 desesperanzado e incr\u00e9dulo como se desarrollaban los<\/p>\n<p>sucesos del 11 de septiembre de 2001. Dichos sucesos, ahora conocidos como<\/p>\n<p>9\/11, dejaron una estela inconmensurable de sufrimiento humano y millones de<\/p>\n<p>personas con im\u00e1genes preocupantes marcadas indeleblemente en su memoria. En un<\/p>\n<p>suceso inimaginable e impredecible, los Estados Unidos enfrentaron abruptamente<\/p>\n<p>la verdad que tan desesperadamente hab\u00edan tratado de negar, es decir, que el<\/p>\n<p>mal existe. Aturdidos por la inverosimilitud del acto y la incertidumbre de su<\/p>\n<p>alcance, los Estados Unidos aceptaron brevemente otra verdad cuestionada: la<\/p>\n<p>existencia de Dios. Durante el desarrollo del suceso y en los d\u00edas posteriores,<\/p>\n<p>muchos norteamericanos aceptaron la existencia del mal y afirmaron su necesidad<\/p>\n<p>de Dios. Lo primero era innegable, lo segundo parec\u00eda indispensable, ya que el<\/p>\n<p>suceso sobresalt\u00f3 los corazones de millones de personas con un renovado sentido<\/p>\n<p>de finitud e impotencia humanas que provoc\u00f3 la reacci\u00f3n intuitiva de llamar a<\/p>\n<p>Dios. Sin embargo, estas dos realidades hicieron surgir nuevamente la antigua<\/p>\n<p>pregunta: Si Dios es todopoderoso y todo bondad, \u00bfc\u00f3mo puede permitir que<\/p>\n<p>suceda algo tan horrible en este mundo creado y cuidado por \u00e9l?<\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes, se llev\u00f3 a cabo una encuesta nacional entre el<\/p>\n<p>p\u00fablico para ver qu\u00e9 respuesta podr\u00eda darse a este juego de realidades<\/p>\n<p>aparentemente contrarias (Dios y el mal). Los conductores de programas<\/p>\n<p>televisivos de entrevistas invitaron a l\u00edderes de todas las religiones para que<\/p>\n<p>respondieran a la pregunta. Sin embargo, en unas cuantas semanas mengu\u00f3 la<\/p>\n<p>intensidad de las preguntas, no debido a la eficacia de las respuestas, sino<\/p>\n<p>simplemente al efecto anest\u00e9sico del paso del tiempo. Luego, en diciembre de<\/p>\n<p>2004, la escena se repiti\u00f3 despu\u00e9s del maremoto que azot\u00f3 al sureste de Asia.<\/p>\n<p>Las respuestas dadas en ese momento aportaron la misma explicaci\u00f3n. En su mayor<\/p>\n<p>parte, la comunidad cristiana dijo que Dios estaba moralmente justificado al<\/p>\n<p>permitir tan horrible sufrimiento y destrucci\u00f3n porque al final sacar\u00eda un<\/p>\n<p>provecho mucho mayor de todo ello. Desafortunadamente, otros aseveraron que fue<\/p>\n<p>el juicio de Dios &#8212; una declaraci\u00f3n desprovista del menor soporte.<\/p>\n<p>Lo lamentable es que la respuesta cristiana escuchada con mayor frecuencia<\/p>\n<p>al tratar el problema del Mal implicaba alguna forma de esa idea del bien<\/p>\n<p>mayor. Esta explicaci\u00f3n, conocida como la teodicea del bien mayor, sostiene que<\/p>\n<p>el \u00fanico mal que Dios permite en este mundo es aqu\u00e9l de donde puede sacar un<\/p>\n<p>bien mayor o con el que puede evitar un mal peor. Seg\u00fan esta explicaci\u00f3n, el<\/p>\n<p>mal se convierte en el medio por el cual Dios logra un &#8220;bien&#8221; que no podr\u00eda<\/p>\n<p>haberse logrado de ninguna otra manera. Por lo tanto, debido al &#8220;bien&#8221; que<\/p>\n<p>obtiene, Dios est\u00e1 moralmente justificado al permitir que el mal toque a la<\/p>\n<p>humanidad. Sin embargo, esta respuesta falla cuando se aplica a males horribles<\/p>\n<p>como el holocausto jud\u00edo, el 9\/11 y el &#8220;tsunami&#8221;, as\u00ed como al sufrimiento de<\/p>\n<p>los ni\u00f1os. Y es precisamente en estos puntos donde el mundo est\u00e1 m\u00e1s ansioso de<\/p>\n<p>una respuesta.<\/p>\n<p>El hecho es que la explicaci\u00f3n sobre el bien mayor tiende a crear m\u00e1s<\/p>\n<p>preguntas que respuestas: &#8220;Si se obtiene un &#8216;bien&#8217;, \u00bfcu\u00e1l es, y qui\u00e9n lo<\/p>\n<p>recibe? \u00bfC\u00f3mo sabemos que se ha obtenido suficiente provecho para justificar<\/p>\n<p>moralmente que Dios haya permitido tal mal? \u00bfQu\u00e9 pasa si nadie puede ver el<\/p>\n<p>provecho, y c\u00f3mo sabemos que existe? Si Dios permite un mal o sufrimiento a<\/p>\n<p>cambio de alg\u00fan &#8216;bien&#8217;, \u00bfno ser\u00eda razonable concluir que al entrar el mal o<\/p>\n<p>sufrimiento a la experiencia humana no debemos tratar de detenerlo, porque<\/p>\n<p>hacerlo ser\u00eda eliminar el &#8216;bien&#8217; resultante?&#8221; Estas preguntas de sondeo parecen<\/p>\n<p>razonables, y no deben ser ignoradas. Finalmente, la debilidad de la teodicea<\/p>\n<p>del bien mayor parece estar en su promesa del &#8216;bien&#8217; y la negaci\u00f3n del mal o<\/p>\n<p>sufrimiento gratuito (el que no sirve a un buen prop\u00f3sito de mayores<\/p>\n<p>dimensiones &#8212; el que simplemente es parte de un mundo ca\u00eddo en desgracia.<\/p>\n<p>\u00bfSobre qu\u00e9 base pueden hacerse tales declaraciones? Una posibilidad<\/p>\n<p>ser\u00eda\u00a0demostrar el &#8216;bien&#8217; obtenido. La otra ser\u00eda encontrar en la Biblia<\/p>\n<p>una proposici\u00f3n\u00a0a este respecto. Desafortunadamente, cualquiera de estas<\/p>\n<p>posibilidades es muy cuestionable, si no\u00a0imposible. En consecuencia, la<\/p>\n<p>falta de pruebas claras deja a la teodicea del bien mayor sin fundamentos<\/p>\n<p>convincentes. Por lo tanto, si esta es la \u00fanica respuesta que el cristiano<\/p>\n<p>puede dar al problema del Mal, es comprensible que el mundo considere m\u00e1s<\/p>\n<p>probable\u00a0la inexistencia del Dios omnipotente, amoroso y bondadoso.<\/p>\n<p>Por supuesto, uno puede argumentar con \u00e9xito que el cristianismo es mucho<\/p>\n<p>m\u00e1s que responder al argumento del Mal. Sin embargo, si el cristianismo<\/p>\n<p>proporciona respuestas llenas de significado a las inevitables preguntas de la<\/p>\n<p>vida, entonces no puede eludir el problema del Mal. Esto es cierto tanto si uno<\/p>\n<p>est\u00e1 respondiendo a quienes aprovechan la aparici\u00f3n de males o sufrimientos<\/p>\n<p>para argumentar que Dios no existe, como si est\u00e1 tratando de responder las<\/p>\n<p>preguntas de quienes est\u00e1n sufriendo y cuestionando su fe. En conclusi\u00f3n, para<\/p>\n<p>salvar la integridad del Cristianismo a los ojos del mundo, y evitar las<\/p>\n<p>implicaciones pr\u00e1cticas sobre el ministerio cristiano, es indispensable dar una<\/p>\n<p>mejor respuesta al problema del Mal que la explicaci\u00f3n del &#8216;bien mayor&#8217;.<\/p>\n<p>Antes de buscar una respuesta alternativa al problema del Mal debemos estar<\/p>\n<p>conscientes de que\u00a0el problema es complejo. Adem\u00e1s, lo que uno considera<\/p>\n<p>respuesta aceptable indudablemente depende de sus creencias previas acerca de<\/p>\n<p>Dios. Para lograr la identificaci\u00f3n de la primera y el respeto de las<\/p>\n<p>segundas,\u00a0se requiere\u00a0proceder con humildad. Sin embargo, la<\/p>\n<p>complejidad del problema puede reducirse hasta cierto punto aclarando los<\/p>\n<p>detalles de la tarea. Primero, cualesquiera que sean las respuestas de los<\/p>\n<p>cristianos con respecto al problema del Mal, deber\u00e1n ser congruentes con la<\/p>\n<p>totalidad del marco teol\u00f3gico cristiano; es decir, no deben trastornar otras<\/p>\n<p>doctrinas de la fe. No debemos perder de vista este punto, ni considerarlo un<\/p>\n<p>recordatorio innecesario, porque la forma en que uno contesta la pregunta del<\/p>\n<p>mal afecta a cada una de las principales doctrinas de la fe.<\/p>\n<p>Segundo, no debemos\u00a0confudir lo\u00a0que Dios podr\u00eda hacer (o ha hecho)<\/p>\n<p>en casos particulares de sufrimiento, con la raz\u00f3n por la cual\u00a0permite tal<\/p>\n<p>mal. Son dos cosas aparte y uno no debe pensar que ha respondido la pregunta<\/p>\n<p>del &#8220;\u00bfpor qu\u00e9?&#8221; al responder la del &#8220;\u00bfqu\u00e9?&#8221;. Es inaceptable ir de las<\/p>\n<p>consecuencias al motivo. Tercero, los textos b\u00edblicos que\u00a0describen la<\/p>\n<p>obra providencial\u00a0de Dios en ciertas situaciones (tales como la de Jos\u00e9 en<\/p>\n<p>G\u00e9nesis 50:20), nos dicen solamente c\u00f3mo obr\u00f3 Dios, no necesariamente por qu\u00e9<\/p>\n<p>el Dios omnisciente, todopoderoso y todo bondad continua permitiendo que el mal<\/p>\n<p>devaste a la humanidad y, especialmente, por qu\u00e9 permite horribles males<\/p>\n<p>generalizados en la experiencia humana.<\/p>\n<p>Lo que sigue es tratar de elaborar el marco para la explicaci\u00f3n alternativa<\/p>\n<p>al problema del Mal. Empecemos suponiendo que el drama de la experiencia humana<\/p>\n<p>es m\u00e1s que una obra de teatro donde los humanos son simples actores que leen un<\/p>\n<p>libreto predeterminado. Por el contrario, Dios cre\u00f3 al hombre a Su imagen (ver<\/p>\n<p>Gn. 1:26) dot\u00e1ndole de una mente que pudiera pensar Sus<\/p>\n<p>pensamientos\u00a0despu\u00e9s que \u00c9l. Por todos los indicios, esto significa que<\/p>\n<p>Dios y el hombre pueden disfrutar de una relaci\u00f3n significativa a trav\u00e9s de la<\/p>\n<p>comunicaci\u00f3n directa y el entendimiento mutuo. Por supuesto, el pecado ha<\/p>\n<p>disminuido en gran medida el alcance de este entendimiento; sin embargo, hasta<\/p>\n<p>cierto nivel es posible, particularmente con la ayuda de la gracia y el<\/p>\n<p>ministerio del Esp\u00edritu Santo (ver Hch 17:26-28; Rm. 1:19-20). Entre las<\/p>\n<p>caracter\u00edsticas de esa imagen se encuentra el poder de elecci\u00f3n moral del<\/p>\n<p>hombre, enmarcado por lo que podemos considerar como el orden de la Creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, la Creaci\u00f3n no s\u00f3lo fue estructurada con un orden f\u00edsico, sino que<\/p>\n<p>Dios, en su soberan\u00eda, estableci\u00f3 un orden moral\u00a0donde el hombre tendr\u00eda<\/p>\n<p>cierta libertad dentro de los l\u00edmites prescritos. Adem\u00e1s, Dios estructur\u00f3 el<\/p>\n<p>orden moral de tal forma que le permitiera obrar providencialmente dentro de la<\/p>\n<p>Creaci\u00f3n seg\u00fan su perfecci\u00f3n moral y bajo la gu\u00eda de su consejo. Sin embargo,<\/p>\n<p>una vez establecido este orden, Dios, como fiel Creador (ver 1 P. 4:19), trata<\/p>\n<p>con el hombre a la luz de ese orden. Por ejemplo, est\u00e1 la ley de la cosecha<\/p>\n<p>(ver G\u00e1l. 6:9) y la ley del arrepentimiento (ver Hch 17:30; 2 Cor. 7:10). En<\/p>\n<p>parte, este orden moral es lo que est\u00e1 detr\u00e1s de las promesas y mandamientos de<\/p>\n<p>Dios, que dan al hombre posibilidades y responsabilidades.<\/p>\n<p>Parte del orden moral de Dios para la humanidad fue que la desobediencia a<\/p>\n<p>las directrices por \u00e9l comunicadas dar\u00eda como resultado la muerte (ver Gn.<\/p>\n<p>2:17). Cuando el hombre desobedeci\u00f3 a Dios, la muerte resultante trajo graves<\/p>\n<p>consecuencias de corrupci\u00f3n no s\u00f3lo al hombre, sino a la naturaleza tambi\u00e9n. De<\/p>\n<p>esta corrupci\u00f3n emanan todos los males morales y naturales. Dios nunca prometi\u00f3<\/p>\n<p>proteger al mundo contra el mal derivado del advenimiento de la muerte excepto<\/p>\n<p>cuando pudiera sacar alg\u00fan provecho.\u00a0 Lo que s\u00ed prometi\u00f3<\/p>\n<p>fue\u00a0rendimirnos del Mal (ver Gn. 3:15). De hecho, lo registrado ese d\u00eda en<\/p>\n<p>el jard\u00edn fue que la desobediencia demandar\u00eda un terrible precio a toda la<\/p>\n<p>creaci\u00f3n. El efecto inmediato de la desobediencia en el hombre puede verse en<\/p>\n<p>que se escondi\u00f3 de Dios (ver Gn. 3:8). Dios tambi\u00e9n revel\u00f3 que como resultado<\/p>\n<p>directo de la desobediencia del hombre habr\u00eda dolor y sufrimiento humanos (ver<\/p>\n<p>Gn. 3:14-19), derivados, en parte, del cambio de la naturaleza, y traducidos en<\/p>\n<p>cataclismos peri\u00f3dicos que con frecuencia causar\u00edan serios da\u00f1os a la<\/p>\n<p>naturaleza misma y al hombre. Pablo habl\u00f3 de este cambio al decir que toda la<\/p>\n<p>creaci\u00f3n, esclavizada por la corrupci\u00f3n (ver Rm. 8:20-22), espera (con los<\/p>\n<p>redimidos) el d\u00eda de su redenci\u00f3n. Hasta ese d\u00eda, Dios ha concedido al hombre<\/p>\n<p>entendimiento para restar importancia a los efectos negativos de &#8220;la ca\u00edda&#8221;<\/p>\n<p>sobre la naturaleza. Sin embargo, no existe la promesa de que todo el<\/p>\n<p>sufrimiento resultante de esa corrupci\u00f3n omnipresente vaya a ser utilizado por<\/p>\n<p>Dios para traer un bien mayor. Lo que Dios s\u00ed promete a quienes creen en \u00c9l es<\/p>\n<p>consuelo, misericordia y gracia para soportar pacientemente los tiempos<\/p>\n<p>dif\u00edciles.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, a la decisi\u00f3n de los agentes morales de hacer el mal, generalmente<\/p>\n<p>le sigue el sufrimiento. Dios puede intervenir movido por\u00a0su sabidur\u00eda,<\/p>\n<p>compasi\u00f3n, o cualquier n\u00famero de razones justificables, incluyendo la respuesta<\/p>\n<p>a las oraciones de su gente. Sin embargo, no hay ninguna promesa de que ser\u00e1<\/p>\n<p>as\u00ed en todos los casos. La humanidad contin\u00faa sintiendo los efectos de la<\/p>\n<p>fractura de este mundo. Este hecho subraya la posibilidad del mal gratuito.<\/p>\n<p>Como Ronald Nash se\u00f1ala en respuesta a Michael Peterson: &#8220;Si la observaci\u00f3n de<\/p>\n<p>Peterson es correcta y los argumentos relativos al mal gratuito expresados en<\/p>\n<p>las \u00faltimas p\u00e1ginas son acertados, parecer\u00eda haber una buena raz\u00f3n para creer<\/p>\n<p>que el estancamiento ha terminado y que las probabilidades favorecen al te\u00edsmo.<\/p>\n<p>La presencia del mal gratuito en la Creaci\u00f3n\u00a0es congruente con los<\/p>\n<p>prop\u00f3sitos de Dios\u00a0al llevarlo a cabo&#8221;. Si existe la posibilidad del mal<\/p>\n<p>gratuito, entonces el cristiano ya no tiene que cargar con el peso de<\/p>\n<p>justificar el mal o el sufrimiento con la explicaci\u00f3n del bien mayor. Afirmar<\/p>\n<p>que existe la posibilidad real del mal gratuito no pone en entredicho la<\/p>\n<p>perfecci\u00f3n moral de Dios ni su manejo providencial vistos a la luz de su orden<\/p>\n<p>de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hecho es que mucho del mal de este mundo es s\u00f3lo eso: mal. \u00bfPuede Dios<\/p>\n<p>trabajar en \u00e9l para lograr algo bueno? Por supuesto que puede (y lo har\u00e1)<\/p>\n<p>cuando el creyente sufra por su honradez (ver Mt. 5:11-12). Sin embargo, \u00bfha<\/p>\n<p>prometido que ser\u00e1 as\u00ed en todos los casos de sufrimiento generalizado? No. Lo<\/p>\n<p>que es m\u00e1s, parece estar m\u00e1s all\u00e1 de la garant\u00eda de las Escrituras declarar que<\/p>\n<p>s\u00ed. Todo el mal, tanto moral como natural, es un serio recordatorio de que<\/p>\n<p>vivimos en un mundo fracturado -un lugar fr\u00e1gil. Si existe la posibilidad del<\/p>\n<p>mal gratuito, entonces el cristiano no tiene la responsabilidad de tratar de<\/p>\n<p>demostrar que ha habido un bien, ni de defender a Dios sobre esa base. De<\/p>\n<p>hecho, no es en el &#8220;bien&#8221; en lo que Dios quiere que nos fijemos, sino en \u00e9l,<\/p>\n<p>que es el Padre de misericordia y el Dios de todo consuelo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Bruce A. Little Era una ma\u00f1ana clara de oto\u00f1o y yo estaba arreglando mi oficina, &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">\u00bfDebe venir un bien de todo mal?<\/span> Read More &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_oasis_is_in_workflow":0,"_oasis_original":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}}},"tags":[],"channels":[],"topics":[22,32],"languages":[],"class_list":["post-1868","resource","type-resource","status-publish","hentry","resource_type-article","topics-apologetics-spanish","topics-god-apologetics-spanish"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.0 (Yoast SEO v24.0) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00bfDebe venir un bien de todo mal? - Apologetics<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfDebe venir un bien de todo mal?\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por Bruce A. Little Era una ma\u00f1ana clara de oto\u00f1o y yo estaba arreglando mi oficina, &hellip; \u00bfDebe venir un bien de todo mal? Read More &raquo;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Apologetics\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-06-22T01:33:30+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"11 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\",\"url\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\",\"name\":\"\u00bfDebe venir un bien de todo mal? - Apologetics\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/#website\"},\"datePublished\":\"2006-08-12T04:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2020-06-22T01:33:30+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u00bfDebe venir un bien de todo mal?\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/\",\"name\":\"Apologetics\",\"description\":\"Just another NAMB Sites site\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-US\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u00bfDebe venir un bien de todo mal? - Apologetics","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"\u00bfDebe venir un bien de todo mal?","og_description":"Por Bruce A. Little Era una ma\u00f1ana clara de oto\u00f1o y yo estaba arreglando mi oficina, &hellip; \u00bfDebe venir un bien de todo mal? Read More &raquo;","og_url":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/","og_site_name":"Apologetics","article_modified_time":"2020-06-22T01:33:30+00:00","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"11 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/","url":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/","name":"\u00bfDebe venir un bien de todo mal? - Apologetics","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/#website"},"datePublished":"2006-08-12T04:00:00+00:00","dateModified":"2020-06-22T01:33:30+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/resource\/debe-venir-un-bien-de-todo-mal\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u00bfDebe venir un bien de todo mal?"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/#website","url":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/","name":"Apologetics","description":"Just another NAMB Sites site","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-US"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/resource\/1868"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/resource"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/types\/resource"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1868"},{"taxonomy":"channels","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/channels?post=1868"},{"taxonomy":"topics","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/topics?post=1868"},{"taxonomy":"languages","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.namb.net\/apologetics\/wp-json\/wp\/v2\/languages?post=1868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}