Seis formas de hacer comunidad entre las esposas de los plantadores de iglesias

Devon Cooper dice que algunas de las mejores experiencias de su vida también han sido de las más solitarias.

Ella nos compartió: “Fui esposa de un plantador de iglesias en Washington y en California. Como en realidad no hay otras iglesias cercanas, estás sola”.

Actualmente se encuentra en Salt Lake City, donde su esposo, Michael, sirve como catalizador de plantación de iglesias de NAMB, y ella sirve como coordinadora de atención a las esposas. Dos veces al mes visita otras iglesias plantadas en la ciudad para conocer a las esposas de los otros plantadores y asegurarse de que tengan apoyo.

También comentó: “Después de un tiempo me di cuenta de que yo conozco a las esposas de los plantadores de iglesias, pero ellas no se conocen entre sí. La gente a quien servimos en Utah es un grupo sin iglesia, y pueden llegar a sentirse muy solas ahí; muchas de nuestras mujeres viven a 30 minutos una de la otra, pero simplemente no se conocen”.

Ella empezó a reunirlas de vez en cuando en una comida o una fiesta para pintar, pero luego Kathy Litton, directora de Desarrollo de Esposas de Plantadores de Iglesias de Send Network, organizó un retiro para ellas. Esa actividad le mostró a Devon una manera totalmente nueva de llenar la necesidad de descanso y comunidad.

Dijo: “Al ser un retiro de encierro, pudimos tener esas conversaciones en la noche que son tan importantes. No puedes tener esas conversaciones en una comida u otra actividad”.

Supo que ese tipo de retiro era algo que definitivamente quería volver a planear.

Al otro lado del país, Melanie Ratcliffe, una estratega de ministerios femeniles de la Convención Bautista de Carolina del Sur también había notado que las esposas de los plantadores de su zona se sentían aisladas.

Melanie indicó: “Los hombres se reunían esporádicamente, pero las mujeres no se conocían, aunque vivían a una milla de distancia. Adopté la misión de ayudarlas a conocerse”.

Luego trasladó esta idea a Salt Lake City, ciudad a la cual NAMB envía misioneros en colaboración con los bautistas de Carolina del Sur. Ella y un equipo de seis personas fueron organizaron un retiro en esta ciudad para las esposas de los plantadores de iglesias que Devon estaba esperando. Era algo que ya había hecho antes: hace varios años llevó a un equipo a Canadá para conocer a las esposas de los pastores. Ella misma sabe qué se siente, pues su esposo ha servido como plantador de iglesias tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

Devon aseguró que el retiro era justo lo que necesitaban. Ella y Melanie dieron los siguientes consejos a quien piense realizar un retiro para esposas de plantadores.

  1. Descubrir cuáles son las necesidades y llenarlas.

Si queremos visitar a las esposas de los plantadores y realizar un evento como el de Melanie, debemos tener una conversación anticipada con ellas para saber qué necesitan.

Devon comentó que tal vez en algún momento las esposas de los plantadores de Salt Lake City necesitarían enseñanzas para ser mejores esposas, o para ser más eficaces en su ministerio personal, pero este no era el momento. Saliendo de la pandemia de COVID-19, necesitaban más que nada descansar y volver a hacer contacto con Jesús.

Afirmó: “Están tratando de iniciar una nueva iglesia para un grupo étnico sin iglesia, y necesitan que alguien les recuerde que Dios no necesita megaiglesias en Utah, sino solamente que sean fieles. Requieren de alguien que les recuerde seguir creyendo en que Él puede hacer grandes cosas en este lugar tan complicado”.

  1. Tener muchas actividades para conocerse.

Devon dijo que es fácil levantar muros y decir: “Oh, mi nueva iglesia es perfecta; pero en el interior estás sufriendo porque tal vez tu equipo central se ha ido y ahora solo quedan tú y tu esposo, apresurándose para mantener su iglesia activa. Esas son algunas de las situaciones que enfrentan”.

Ella aseguró que darse una escapada durante toda la noche, donde las mujeres puedan quedarse despiertas hasta muy tarde hablando, puede producir relaciones más profundas.

Para el equipo visitante, eso significa escuchar más que hablar, puntualizó Melanie. Con toda intención y anticipación piensan en preguntas significativas, y aunque ella misma es esposa de un plantador, tiene toda la intención de escuchar y no llegar con una mentalidad que dice “yo lo sé todo”.

Melanie puntualizó que: “Ese acto de escucha activa comunica amor y apoyo”.

  1. Sacarlas de su ambiente normal.

Melanie también dijo compartió: “Otra forma de ayudar a derrumbar esos muros es romper la rutina. A veces puede ser tentador reunirse en una iglesia, pero ella dijo haber descubierto que “las mujeres no se pueden relajar en ese ambiente”.

Para el retiro más reciente, Devon rentó un Airbnb para la noche del jueves, donde recibió a un grupo pequeño de 10 esposas de plantadores. La noche siguiente rentaron otros dos Airbnb para recibir a un grupo de unas 35, tanto esposas de plantadores como sus “compañeras de batalla”, otra mujer del equipo central de sus iglesias que es vital para este esfuerzo.

Durante el día viajaron a una fuente de aguas termales, donde todas se limitaron a flotar, divertirse y hablar.

Melanie nos comentó que querían fomentar ese componente de atención.

  1. Asegurarse de que el evento sea significativo.

Devon expresó: “Debemos tratar de hacer algo agradable para las mujeres; debe ser algo bueno si es que ellas van a separarse de sus hijos por una o dos noches”.

  1. Considerar enseñarles una habilidad que les permita ganar dinero.

Las finanzas pueden ser difíciles para las familias de los plantadores de iglesias. Devon afirmó que la mayoría de las esposas de los plantadores que ella conoce tienen alguna preocupación extra.

Así que Devon le preguntó a Melanie si su equipo podría enseñar a las mujeres alguna habilidad que pudieran utilizar para tener un ingreso extra, si así lo decidían. Lo hicieron: enseñaron al grupo a hacer coronas de flores y dibujos a tinta, y ambas actividades se han hecho populares y han vendido bien en Carolina del Sur.

  1. Alegrarse juntas.

Como Devon misma dijo, la plantación de iglesias puede ser una de las actividades más solitarias, pero también puede ser una de las mejores temporadas.

Declaró: “Nosotros solo teníamos nuestra iglesia plantada en Provo, donde está la Universidad Brigham Young. Nos alegramos mucho de conocer a otra esposa de un pastor, y ellos acababan de celebrar su primer bautismo. Fue bueno alegrarnos juntas por eso”.

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