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La verdad acerca del Mormonismo: Lo que NO le han dicho

11.06.17

Por Dennis y Rauni Higley 

Joseph Fielding Smith (presidente de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días a principios de la década de los '70s) declaró: "El mormonismo debe sostenerse o caer sobre la historia de José Smith. Él fue un profeta llamado, debidamente nombrado y asignado por Dios, o fue uno de los mayores fraudes que este mundo ha conocido. No hay término medio. Si José fue un embaucador que intencionadamente trató de confundir a la gente, debe ser desenmascarado, sus declaraciones deben ser refutadas, y debe mostrarse que sus doctrinas son falsas..." (Doctrinas de Salvación, vol. 1 p. 188-189).

Cuando uno lee la anterior declaración, se hace necesaria la investigación y estudio de la documentación pertinente. La historia mormona es joven, y por ello es fácil investigarla.

Así que empecemos en el año 1820.
José Smith declaró haber recibido en 1820 una visita de Dios Padre y su Hijo Jesucristo, quienes le dijeron que todas las iglesias estaban equivocadas, que eran una abominación a los ojos de Dios, y que no debía unirse a ninguna de ellas. Según Smith, cuando contó a su comunidad acerca de esta visita, se inició una fiera persecución contra él. Más tarde dijo haber recibido visitas del Ángel Moroni -un ser resucitado que había muerto cerca del área de Smith, en el estado de Nueva York, unos 1400 años antes. Según las declaraciones de Smith, Moroni había enterrado en Nueva York, en la colina Cumorah, un registro de su gente, quien había vivido en el continente americano desde el 600 a.C. hasta el 421 d.C., aproximadamente. Se dijo a Smith que recibiría dicho registro para que lo tradujera. Unos cuantos años después, José Smith declaró haber recibido el registro escrito en placas de oro, y en "egipcio reformado", un idioma que sólo él podía entender. También se le dijo no mostrar las placas de oro a nadie, y que algún tiempo después unos cuantos elegidos tendrían el privilegio de verlas. Smith declaró que después de traducir las placas y publicar el material con el nombre de "Libro de Mormón", regresó las placas al ángel Moroni.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días asegura que el nombre de la iglesia fue dado a José Smith por revelación. Sin embargo, cuando Smith organizó la iglesia en 1830, se llamaba "Iglesia de Cristo". Cuatro años más tarde cambió el nombre por el de "Iglesia de los Santos de los Últimos Días". En 1838, lo cambió nuevamente, esta vez por el de "Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", como se conoce actualmente.

José Smith aseguraba que recibía muchas revelaciones de Dios y empezó a introducir muchas doctrinas nuevas a su incipiente iglesia; una de ellas fue la poligamia, una práctica que Smith negó públicamente pero practicó en secreto. Esta práctica representó la caída de José Smith, asesinado en 1844 como resultado de la controversia sobre la poligamia.

Ahora regresemos y veamos con más detalle la información anterior.
José Smith aseguró que después de tener una visión de Dios Padre y Jesucristo, contó lo sucedido primeramente al predicador metodista, y esto hizo que toda la comunidad se sobresaltara, que "todos los hombres de prestigio" y "los principales de las sectas más populares", empezaran a perseguirlo implacablemente, ¡siendo él apenas un muchacho de 14 años! Cualquiera pensaría que una conmoción de ese tipo tendría que haber inspirado a alguien a escribir sobre ella; por lo menos el diario Palmyra debería haber escrito algo, pues Joseph aseguraba que "todos los hombres" se unieron en una "implacable e injuriosa persecución" contra él. No sucedían muchas cosas importantes en ese pueblito: se imprimían incluso chismes sin importancia. Uno se cansa de buscar, desde 1820 en adelante, algún relato sobre la visión o persecución de un joven.

Resulta infructuosa la búsqueda de alguna noticia sobre la excitación que más tarde Smith señalaría como la razón de su visita a la arboleda para buscar a Dios en oración. José Smith aseguró que en esta visión se le pidió dos veces no unirse a ninguna de las religiones existentes (ver La Perla de Gran Precio 2:5-26), pero es interesante notar que en 1823 la mamá, la hermana y dos hermanos de José se unieron a la iglesia presbiteriana, y más tarde el mismo José buscó entrar a la iglesia metodista adonde asistía su esposa. Los registros muestran que José fue expulsado en 1828, debido a su creencia en la magia y a sus "actividades lucrativas".

La iglesia recién organizada por José empezó a publicar su historia (de la iglesia) conforme sucedían los hechos. En la publicación llamada "Mensajero y Defensor", Oliver Cowdery era el escritor principal, y su precisión era revisada por el mismo José Smith. En esta publicación, José cuenta como después de la muerte de su hermano Alvin, y de que su madre, su hermana y dos hermanos se unieran a la iglesia presbiteriana, empezó a buscar la religión y la oración "si algún Ser Supremo existía" (vol. 1 p. 79). SI HABÍA TENIDO UNA VISIÓN DE DIOS PADRE Y SU HIJO JESUCRISTO EN 1820, EN 1823 O 1824 DEBERÍA HABER SABIDO CON TODA SEGURIDAD QUE EXISTÍA UN SER SUPREMO. Al leer diarios, registros, periódicos, etc., uno busca en vano alguna mención de la así llamada "Primera Visión",  hasta su publicación en "Tiempos y Estaciones" en 1842, veintidós años después del supuesto suceso. Resulta muy obvio que este informe es una fabricación a posteriori, ya que en la narración de la visión se habla de dos dioses diferentes, mientras que el Libro de Mormón dice que sólo hay un Dios, y que Jesús, Dios Padre y el Espíritu Santo son este Dios único. (Ejemplos: Alma 11:26-33; 18:26-28; Mosías 15:1, 2, 5, etc.).

El Libro de los Mandamientos (ahora llamado Doctrina y Convenios) fue publicado en 1835, e incluía disertaciones dadas en la Escuela de los Profetas. La disertación 5 dice que Dios es un Espíritu y que el Hijo sólo tiene el cuerpo de carne y hueso. (Posteriormente estas disertaciones fueron eliminadas de Doctrina y Convenios pero están disponibles en un pequeño libro por separado). Una nota de pie agregada a la disertación 5 dice que José recibió más iluminación y conocimiento en 1843, y entonces supo que Dios Padre también tenía cuerpo de carne y hueso. Esa declaración por sí misma nos dice que no existió la visión del Padre y el Hijo en 1820; de lo contrario, José no habría necesitado esta "iluminación y conocimiento adicionales" para saber que el Padre tenía cuerpo de carne y hueso.

No fue sino hasta 1844 que José empezó a predicar que alguna vez Dios fue hombre y progresó hacia la divinidad, y qué los demás hombres también pueden convertirse en dioses. (Ver Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 345-347). Entonces, no hay absolutamente ninguna prueba de la Primera Visión como aparece en la Perla de Gran Precio, o de que la visión fuera conocida por los mormones o no mormones antes de 1842, ó alguna fecha aproximada. No fue sino hasta la década de 1880 que esta historia fue aceptada por la iglesia. Antes de ese momento, sólo se leen negaciones de la misma. Por ejemplo, en un sermón predicado en 1855 y registrado en Diario de Discursos, 2: 171, Brigham Young dijo:

"EL SEÑOR NO VINO...A JOSÉ SMITH, SINO QUE ENVIÓ A SU ÁNGEL...A INFORMARLE QUE NO DEBÍA UNIRSE A NINGUNA SECTA RELIGIOSA DE ESE TIEMPO, PORQUE TODAS ESTABAN EQUIVOCADAS..."

Más tarde John Taylor diría lo mismo (ver Diario de Discursos 20:167) el 2 de marzo de 1879. En Diario de Discursos 6:29, Heber C. Kimball dijo:

"¿SUPONES QUE DIOS EN PERSONA LLAMÓ A NUESTRO PROFETA JOSÉ SMITH? DIOS LO LLAMÓ, PERO NO VINO ÉL MISMO...."

George A. Smith contó la misma historia en Diario de Discursos 12:333-334.

No sería necesario escarbar mucho más profundo para darse cuenta de que las actuales aseveraciones de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días con respecto a la así llamada Primera Visión son mentiras, según las pruebas documentales de esa época. José Smith y estos hechos deben ser expuestos, justo como Joseph Feilding Smith dijo que serían.

Orson Pratt, uno de los primeros mormones, hizo una declaración con respecto al Libro de Mormón:

"Este libro (el Libro de Mormón) debe ser verdadero o falso. Si es verdadero, es uno de los mensajes más importantes enviados por Dios... Si es falso, es una de las imposiciones más astutas, perversas, atrevidas y profundamente implantadas en el mundo, calculada para engañar y ser la ruina de millones... La naturaleza del mensaje del Libro de Mormón es tal que, si es verdad, nadie puede estar salvo y rechazarlo; si es falso, nadie puede ser salvado y recibirlo... si, después de un rígido examen, se descubre que es una imposición, debe ser publicado al mundo como tal; las pruebas y argumentos que hayan ayudado a detectar su falsedad deberán declararse en forma clara y lógica, para que aquellas personas sinceras que desafortunadamente hayan sido engañadas, puedan percibir la naturaleza del engaño, y sean reclamadas, y que quienes continúen publicando el engaño puedan ser expuestos y silenciados... con argumentos fuertes y poderosos -con pruebas extraídas de la Escritura y la razón..." (Obras de Orson Pratt, "Autenticidad Divina del Libro de Mormón": Liverpool, 1851, p. 1, 2).

Esperamos mostrar de manera clara y lógica, aunque muy breve, que el Libro de Mormón no es un registro divinamente inspirado, sino un producto del siglo XIX. José Smith aseguró que después de traducir las placas de oro, las regresó a un ángel, así que no hay forma de inspeccionarlas o revisar la precisión de la traducción.

Los mormones mencionan con frecuencia a los testigos del Libro de Mormón. La mayoría de estos hombres abandonaron la iglesia, pero se dice que aunque se fueron, nunca negaron haber visto un ángel que les enseñó "las placas del Libro de Mormón". Sin embargo, en Diario de los Discursos (7:164), Brigham Young dijo:

"...los testigos del Libro de Mormón que tuvieron las placas en sus manos y conversaron con los ángeles de Dios, más tarde fueron abandonados a la duda, incluso a negarse a sí mismos que habían visto un ángel."

El mismo José Smith calificó de malvados y mentirosos a estos hombres, entre otras cosas humillantes. En Diario de Discursos 7: 114-115, George A. Smith enumera a quienes han dejado la iglesia y menciona específicamente, entre otros, a "los testigos del Libro de Mormón". Más tarde Martin Harris aseveró haber tenido un mejor testimonio del "Libro de Shakers" que el que jamás tuvo del libro de Mormón. Al leer sobre estos testigos, uno saca la conclusión de que eran hombres inestables a quienes se convencía fácilmente; por ejemplo, Martin Harris cambió de religión por lo menos ocho veces. Algunos del resto fundaron su propia religión más tarde.

Ahora consideremos el Libro de Mormón mismo.
El Libro de Mormón presenta problemas imposibles de resolver con respecto a los siguientes temas:

Lenguaje: 1 Ne. 1:2, etc., dice que los hebreos que salieron de Jerusalén y llegaron a América hablaban egipcio. Es un hecho bien conocido que los hebreos hablaban hebreo, y conservaban sus registros en hebreo. Los egipcios eran sus enemigos. Es tan absurdo pensar que los hebreos hayan escrito su historia sagrada en egipcio, como pensar que la historia de los Estados Unidos se hubiera escrito en ruso. En Mormón 9:32, 34, se dice que el idioma era "egipcio reformado" y que ningún otro pueblo conocía este lenguaje. No existe ningún idioma llamado "egipcio reformado".
 

Fruta del Desierto: 1 Ne. 17:5 habla de fruta abundante y miel silvestre como productos del desierto del Sinaí (llamado Bountiful -Bondadoso-). ¡Imposible!
Madera del Desierto: Ne. 18:1 habla de madera abundante que estos judíos utilizaron para construir un barco. No había abundancia de madera en esa área. Era un desierto. Aún es un desierto.
 

Río Lamán: Ne. 2:6-9 menciona un río llamado Lamán que fluye hacia el Mar Rojo. No hay ningún río ahí, y no lo ha habido desde el Pleistoceno.
Problemas Botánicos hay muchos en el Libro de Mormón. Se menciona trigo, cebada,  olivos, etc., pero ninguno de estos productos existía en América en esa época.
 

Animales: Norteamérica no tenía vacas, burros, caballos, ni bueyes, etc. Los europeos los trajeron muchos cientos de años después. En el norte de América no había leones, leopardos, ni ovejas en ese tiempo. Las abejas meliferas también fueron traídas por los europeos mucho después. ¡Éter 9:18,19 menciona ganado doméstico, vacas y bueyes como especies diferentes! Ni siquiera existían en América en ese tiempo.

El Libro de Mormón también menciona a los cerdos como útiles al hombre. Tal vez, pero a los judíos no se les ocurriría pensar en cerdos como útiles o buenos; para ellos eran animales prohibidos e inmundos.

Los caballos, burros y elefantes tampoco existían en América.

Y ¿qué rayos son "cureloms" y "cumoms"? No se han identificado animales con ese nombre en ninguna parte. Los animales domésticos considerados "útiles" difícilmente se extinguirían.

Éter 9:30-34 habla de serpientes venenosas guiando ovejas hacia el sur. El Libro de Mormón dice que la gente comió los animales muertos por las serpientes: ¡todos ellos! (v. 34). Los hebreos no comerían animales muertos de esa manera.

Las gallinas y los perros no existían aquí en ese tiempo tampoco.

También se menciona la mantequilla, pero no podría haber existido, ya que no había animales productores de leche en América en ese tiempo.

Material para Vestir: No existía la ropa de seda ni de lana (ni los gusanos de seda) en ese tiempo tampoco; contrariamente a lo que dice en 1 Ne. 13:7, Alma 4:6, Éter 9:17 y 10:24.
 

Decapitación de Shiz: Éter 15:30-31 dice que después de ser decapitado, ¡Shiz se levantó y trató de respirar desesperadamente!

Malos Cálculos: En Éter, capítulo 6, descubrimos que ¡vientos furiosos impulsan las barcazas hacia la tierra prometida durante 344 días! Con vientos de sólo 10 millas por hora, la distancia viajada en 344 días habría sido de 82,560 millas, más de tres veces la distancia alrededor del mundo. ¡Es absurdo, por lo menos!

Y ¿por qué el Señor habría de instruir a Jared para que hiciera un hoyo en la parte superior y otro en la parte inferior de cada barcaza? (Éter 2:20).

Población: Según el Libro de Mormón, cuando Lehi salió de Jerusalén su grupo consistía de menos de 20 personas. Sin embargo, 19 años después, la gente había prosperado y se había multiplicado tanto en la Tierra Prometida que construyó un templo cuya "forma de construcción fue como la del templo de Salomón: de ahí que el acabado fuera muy fino" (2 Ne. 5:16).

Leyendo lo que la Biblia dice acerca de la construcción del templo de Salomón, encontramos que hicieron falta 30,000 israelitas, 150,000 canteros y cargadores, 3,300 supervisores (I Reyes 5:13-16) y cerca de siete años para construirlo (ver también I Reyes 6).
 

Y ¿cuánta gente podría haber tenido Lehi en su grupo después de 19 años?
 

Más adelante el libro dice que en menos de 30 años posteriores a su llegada a este continente, se habían multiplicado con tanta rapidez que incluso se dividieron en dos naciones. Aún la más rápida reproducción humana sólo podría haber sumado unas cuantas docenas de personas en tan breve tiempo, la mayoría de ellas niños, a aproximadamente un tercio de gente mayor.
 

No sólo se dividieron en dos naciones, sino que a lo largo del libro cada unos cuantos años tuvieron guerras devastadoras donde murieron miles de personas (p. ej. Alma 28:2).
 

Color de la Piel: Después de los primeros 19 años, o algo así, a Lamán y Lemuel y sus descendientes y seguidores (!) se les oscureció la piel debido a su desobediencia (2 Ne. 5:21). Según el Libro de Mormón, ¡el color oscuro de la piel fue una maldición de Dios! Este cambio del color de la piel tiene lugar a todo lo largo del libro. En 2 Ne. 30:6 leemos que si los lamanitas aceptaran el verdadero evangelio, se volverían "blancos y encantadores" (y desde la impresión de 1981 del Libro de Mormón, la frase es "puros y encantadores").
 

Pero si ellos abandonan este verdadero evangelio, se vuelven "oscuros y repugnantes". ¡El color de la